ODISEA

En recuerdo de Rafael (1976- 2106)

Pude ser
un Ulises
y lo quise…
Volver
con toda
la familia,
el amor,
lo inolvidable.
Discúlpenme
por no avisar,
por haberme ido
así nomás.
Les pido que no,
no piensen mal de mí,
criatura humilde y noble.
Príncipe hermano,
hermano de príncipes
y de princesas
hijo, sobrino
de reyes
y reinas
animal salvaje
de corazón
infinito.
Bestia perdida
en la vida,
estrella fugaz,
luz eterna
que brilla
por siempre
en la memoria.

Sant Celoni, 19 de febrero de 2018

CAMELA

Nunca entendí
por qué escuchabas
aquella música,
aquellas canciones
de exagerada pasión.
Nunca me gustó
oírla tras la puerta
de tu habitación en Horta
donde te encerrabas
tantas horas, tantos días
de callado sufrimiento.
La melodía pegadiza
se colaba por el resquicio
de la puerta hueca de melamina
que siempre tenías cerrada,
cuánto dolor guardabas
cuánta rabia acumulabas
cuánto miedo, hermano,
cuánto miedo debías sentir
frente a la enfermedad
desconocida que te acorralaba
y que te carcomía por dentro.
Estabas con Eli, lo recuerdo
pero el amor no era fácil,
era -supongo- una tortura diferente
y tan necesaria para ti…
Han pasado muchos años
y ahora lo entiendo mejor,
ahora puedo escuchar
todas esas canciones
de lágrimas y desamor
con una sonrisa triste
que mira a tu recuerdo vivo;
puedo bailar, puedo cantar
las letras de ese Corazón indomable,
puedo sentir y escuchar
aquella música que me parecía
tan vana, tan huidiza y soez,
ahora puedo encontrar
toda la belleza oculta
en las estrofas de tu enfermedad,
en las notas sentimentales
de una música que ya no es extraña
y que es tan mía como lo fue para ti
en aquellos años tan duros
y tan fríos de la vida imposible.

Bordils, 18 de febrero de 2024

NOCHES DE CINE

Una película
de ciencia ficción.
Los dos en el cine.
Estamos sentados.
No te veo la cara
pero sé que eres tú.
Llegamos con tiempo
la gente entra
y va llenando la sala.
Salgo un momento
-no sé por qué-.
Me pierdo.
Me siento mal,
no puedo volver
a dónde estabas.
Camino.
Camino nervioso
buscando la sala,
pero no la encuentro.
Todo es muy grande
demasiado,
el cine no es un cine
es otra cosa
y ya no puedo volver
todo es ahora
un laberinto,
y tú estás solo,
con tus abrigos
con tus miedos;
te busco
pero nada,
todo se alarga
como en las pesadillas.
Sigo caminando
el tiempo pasa
también los sueños.
Me despierto
y sé,
siento,
que he ido
al cine contigo.
¿La película?
Qué más da,
de las que nos gustaban,
de mucha acción,
de seres fantásticos
como nosotros…
El tiempo se acaba
y no te vuelvo a ver,
ya no te encuentro.
Después,
más despierto,
lo entiendo todo
porque ya no estás.
Me siento triste
perdido entre salas,
buscándote.
No sé,
no sé en qué más
puedo soñarte,
pero me gusta.
Me gusta.

Sant Celoni, 3 de enero de 2018

LO QUE VEO

Te voy a decir
lo que veo por la ventana:
veo verde
como de muchas hojas
que pintan de olor
y de luces frescas el verano,
justo en frente de mí
en la montaña
de barrancos imposibles
que recorrimos
como niños ciegos
incapaces
de reconocer el miedo.
Después de tantos años
bebo solo una copa de vino
y no siento que se muera
nada, ni nadie en mí;
todo florece mustio
en mi corazón exangüe
que reclama alguna pasión más.
Todavía me acuerdo de ti,
aunque nada lo parezca.
Escucho las voces pasar
de recuerdo en recuerdo
como la brisa escurridiza
de la tarde,
noto el calor de los años
los quilos de más
que resbalan en el espejo
y presiento
la dulce voz de los niños
que un día fuimos
(y las de todos los que serán).
Nada es igual esta noche
entre mezclas arbitrarias
de pasiones, de vino,
y de cosas que ya
no te voy a poder decir.

Can Joanic, 28 de julio de 2021

VOLVER

Te he preguntado
cómo estás,
tú me has respondido
con tu sonrisa gigante:
Estoy bien.
Tu cuerpo
se hunde
entre materias blandas,
no encuentras nada duro
donde poderte agarrar
y decir que sobrevives.
Yo lo veo.
Las horas mueren
a tus pies,
ves los días
cómo pasan sin ti
sin nada, ni nadie,
todo está vacío
más allá del sofá.
Ya no importa
si es de día,
tampoco el frío
o el calor,
todo es
invariablemente
y casi eternamente
Igual.
Por eso vuelvo
y te pregunto
una vez más
cómo estás, hermano
¿Cómo estás?

Sant Celoni, 22 de febrero de 2019

LA PIEL QUEMADA

Volvías de la playa
con Germán,
sonreíais,
estabais juntos
otra vez
después
de tantos años.
El sol
había tostado
tu piel,
tenías un color
de verano antiguo,
de recuerdos
a Peñíscola
o a Carboneras,
quizá.
Caminabais
en la adolescencia
como dos
buenos amigos,
te veía contento
satisfecho del viaje
de vuelta
al Uruguay.
Eras fino
y delgado
como siempre
habías sido,
sonreías
y la felicidad
asomaba en tus ojos
como la lágrima
que no se puede contener.
Me he sentido
feliz al verte feliz
al verte medio niño
caminando desnudo
cuando volvías
de la playa
con Germán.
He pensado:
¡Por fin el regreso soñado!
Por fin, por fin…
Cuando he despertado
ya solo quedaba
tu recuerdo
y la sensación
de volverte a ver,
con la piel suave
y quemada
tan tú,
bello hermano.

Sant Celoni, 28 de noviembre de 2017

24 DE MARZO

¿Dónde estarás
ahora
que la primavera
vuelve
para recordarte?
El aire
huele a frío
y despuntan
las primeras hojas
en las ramas
de los sauces,
las flores bailan
a la luz del sol
con su disfraz
multicolor
y fugaces
aparecen juntos
todos los recuerdos.
Todavía te oigo
cuando dijiste
hace un año
que no querías
celebrar nada
que «pasabas»
me llamó la atención
pero no pensé
en nada más.
Hubieras cumplido
cuarenta años
y no sé
quizás sentías vergüenza
y después de haber
escalado tanto
ya estabas cansado
demasiado agotado
para poder seguir.
Tantos años después
tantos amigos rotos
tantas noches solo
abandonado en tu cuarto
sin poder abrir
las alas del amor,
te entiendo
hermano
siempre te he entendido
y sé que al fin
decidiste ser libre
y corriste
y corriste
hasta alzar
el definitivo vuelo.

Barcelona, 23 de marzo de 2017

ROPA DE TI

Hoy llevo
tus ropas de niño grande
te llevo,
como los días
que el año lleva
con todas las horas
sin ti.
Hay un hueco
y muchos lapsos
de tiempo
vacíos,
cabañas amontonadas
en esos recuerdos
felices
de bosques
y de piñatas
cuando tú
todavía vivías
porque solo
eras un niño
y existían los amigos
como el amor
de papá y mamá;
entonces
éramos indestructibles
como el kame hame
de Son Goku
o el coche fantástico
de Michael Knight,
éramos hermanos
en un mundo frágil
donde siempre
nos creímos
los más
fuertes.
Ya casi hace un año
que no te he vuelto a ver,
y llevo tus ropas de niño grande
los jerséis anchos
los calcetines negros
las camisetas de colores,
te puedo oler todavía
y nos abrazamos en sueños
te llevo, hermano
te llevo…
como ese amor
que se guarda
en la caja fuerte
del corazón.

Sant Celoni, 1 de marzo de 2017

TANTAS COSAS

«A todas las antorchas agitadas. A todas las personas que buscan alumbrar un camino.»

Ya no habrán más hospitales
ya no habrán
más idas y venidas
para ir a verte,
no habrán más escaleras
ni ascensores tristes
que me lleven hasta ti,
ya no conoceré
a más ángeles caídos
en ninguna cárcel
de inyecciones y pastillas,
ya no tendré
más horarios de visita
ni escribiré
en ninguna libreta
los imperativos
dictados por tu enfermedad.
Ya no volveré más
a verte encerrado,
ni tampoco a sonreír
con los auriculares
mientras bailas,
ya no van a haber
pasillos blancos
ni gritos sordos
que se tuercen
entre amores mudos;
tampoco van a haber más
los juicios
ni las sentencias
de ninguna doctora,
ya no van a morir más neuronas
en tu cabeza dura;
ya no vas a perder peso
ya no vas a volver a engordar
ya no vas a dejar de tomar
ninguna medicación
no van a haber más
recetas a tu nombre
ni comunidades terapéuticas,
nada más de eso habrá
no
ya no.
Tantas cosas son
las que no habrán más.
Hermano.

Sant Celoni, 4 de diciembre de 2016

TURÓ PARK

Cuando te ibas,
cuando te fuiste
sin decir nada
un día
así
de repente,
cuando
no sabíamos
nada de ti
y aquella tarde
tu teléfono
nos ignoraba
una
y otra vez,
no imaginas
cuántas cosas
podíamos
pensar
en el transcurso
de un segundo.
El mundo
se convertía
en una intriga
diferente
quedaba en suspenso,
se detenía
hasta que alguien
o algo
nos devolvía
la certeza de ti,
de tu existencia.
Sabemos
-porque lo contaste-
que esa noche
dormiste
en el Turó Parc
solo
sin nadie
que te escuchara
sin nadie
que te creyera
solo tú
en la inmensidad
del espacio
a oscuras
solo
y seguramente
aterrado
por el silencio
de la extrema
soledad,
acurrucado
entre las hojas
y con la incomodidad
de tener
todos los miedos
juntos
murmullándote al oído.
Tenías tus motivos
tus explicaciones
pero ya nada
servía para escapar
no
no
sólo no,
no podías.
Al día siguiente
nos llamaste
querías
que te fuéramos
a buscar
era de mañana
caminabas
libre
y solo
por las calles
del Raval,
algo no iba bien
y te extrañábamos.
Cuando nos volvimos a ver
después de darnos un abrazo
-y después de hacerme
todas las preguntas-
empecé a notar
por primera vez
que tu amor
que tu corazón
por fin
era más fuerte
que la enfermedad.

Barcelona, 20 de noviembre de 2016

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